¡Hola hola, fitner!

Hoy te traigo un post perfectamente pensado para Halloween… digo… la fiesta de Todos los Santos, in Spain. Además, aprovecho la propuesta que me hizo un fitner en un comentario en el post3 maneras deliciosas de tomar avena en el desayuno” de escribir sobre frutos secos. ¡Pues empiezo por las castañas, que están a la vuelta de la esquina!

¿O acaso tú no comes castañas asadas el día 1 de noviembre? Con la cantidad de beneficios que tienen. Verás, verás. Te voy a dar 10 motivos por los que sí debes comer castañas.

Las castañas ayudan a:

  1. Controlar la retención de líquidos.
  2. Favorecer la diuresis (son buenas para los problemas de riñón).
  3. Evitar la hipertensión.
  4. Cuidar el corazón.
  5. Prevenir la anemia.
  6. Prevenir los dolores de cabeza.
  7. Calmar el hambre, pues proporcionan sensación de saciedad.
  8. Prevenir el estreñimiento.
  9. Prevenir alteraciones o enfermedades de tipo neurológico.
  10. Mantener los dientes y huesos sanos.

Todo esto gracias a su alto contenido en fibra, proteínas e hidratos de carbono, y por ser una gran fuente de vitaminas y minerales, especialmente potasio, y también hierro, magnesio, fósforo y calcio. 

Además, ¿sabes qué? La proteína vegetal de la castaña contiene todos los aminoácidos esenciales. Algo especialmente interesante para las personas que siguen una dieta vegana, para las personas mayores y PARA LOS DEPORTISTAS. A Mysocialfit le gusta esto. Mucho.

Y ya, para que te acabes de enamorar, no me olvido de indicar que la castaña es un fruto seco especial por su bajo aporte calórico, comparado con otros frutos secos, gracias a que tiene poca grasa y mucha agua. Toma ya.

Bueno, bueno, bueno, maravillosas las castañas. ¿Pero sabes cómo son más maravillosas aún? Asadas. Ahora te cuento por qué. ¡Sigue leyendo, fitner!

 

LAS CASTAÑAS ASADAS

Mujer y hombre comprando castañas asadas en un puesto callejero

Bien es verdad que, aunque las castañas tienen muchos beneficios nutricionales, pueden producir molestias intestinales o gases. Esto lo produce, sobre todo, la piel de la castaña, que se encuentra entre la cáscara y el fruto. Por eso es conveniente retirarla si queremos evitar los molestos gases, y de la forma que mejor se quita la piel es cociéndolas o asándolas. ¡Y qué ricas!

Así que, no lo dudes, fitner. Si encuentras un puesto en la calle asando castañas, compra unas poquitas, que te ha dicho Alba de Mysocialfit que son muy buenas. Y si mantienes la tradición de comer castañas asadas del día 1 de noviembre, date el gustazo sin ningún tipo de remordimiento. ¿Okey?

¡Nos vemos!

 

Alba Granado Talavero.

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